martes, 8 de noviembre de 2011

Último soneto del 2006

 Escribí este poema para el cierre de Los Miércoles de Poesía 2006.


Vacaciones

Hoy las Musas se van de vacaciones:
con delicados pies se irán danzando
y entonando, a la vez, dulces canciones
en coros que lo Bello van gozando.

Vanse a limpiar las fuentes en Parnassos,
en Pieria, en Helicón, divino monte,
descuidadas; sacar, con bellos brazos,
toda alimaña y chapodar el monte.

¡Desciendan cada miércoles, hermosas,
a asistir y cantar con los de Alkimia
(también para comer mollete o taco)!

Pero hoy se marchan a atender sus cosas;
y ya libres de toda cosa nimia,
vendrán el próximo año donde Paco.

Alberto López Serrano
06-12-2006

jueves, 13 de octubre de 2011

Estos hablan de Eros...


51
Dios que desatas miembros en el pecho,
dulciamarga alimaña siempre alegre,
con tus flechas me atrapas fácilmente,
pues eres invencible y tan certero.
Con un solo y finísimo cabello
mis manos aprisionas y me enciendes
fogoso en el desorden nada leve
que mi antorcha ilumina con tu fuego.
Dulce letargo del estar cautivo
en la amable prisión de los sentidos
y ¡quién de tus saetas se ha librado!
Irresistible me pareces, Eros,
entre inmortales dioses niño bello,
el más dulce y, con todo, el más amargo.

52
Eros jamás volvió con tal dulzura
y en celeste belleza aún me ciega,
y par no encuentro ahora que me anega,
pues al dios me refleja la amargura.
Es tormento lo que antes fue hermosura,
es suspiro lo que antes fuera entrega,
y sueño el alfa cuando escribo omega
sobre las brasas de la antigua albura.
He soportado las cuantiosas penas
halladas en varón enamorado,
por el hielo que el pecho me ha quemado.
El viejo ardor me forma las cadenas
con que amarro mis manos a los cantos
prendiendo en nuevo son mis viejos llantos.

53
Si caro a Eros soy, ¿por qué me ataca?
Si acaso me desprecia, ¿por qué es grato
el dulce beso en lúbrico arrebato?
Si es bestezuela que en ternura opaca,
¿cómo terca y amarga se destaca?
Ni más propicio el dios ni más ingrato,
ni acrecienta ni libra con su trato
el viento que me empuja y que me atraca.
Desordena los miembros en mi pecho
y los contiene con su fuego estrecho,
pues fácilmente hiere en juego astuto.
Si me quedo, se aleja; si me quiero
marchar, me encierra. Espina y jardinero,
que no da vida ni por fin el luto.

54
Unos dicen que el Crónida, unos que Ares
y otros que Apolo flechador de lejos,
o Poseidón sacudidor de mares,
o Hades que lleva a jóvenes y viejos.
Yo digo que Eros es el más funesto,
Eros, el más terrible de los dioses,
pues con un simple y delicado gesto
vence al más fuerte y doma a los feroces.
¡Paris lo supo en la agridulce Helena,
y Apolo desgarró su clara lira
sin Jacinto! También ahora llena
mi recuerdo una voz que se retira,
un bello rostro en fuga sin que mate,
y eso es peor que un rayo o que un combate.

55
No me reprochen si he amado tanto
o si ha mi antorcha mantenido ardiente
la primer vista hasta el adiós hiriente,
o si he mi verso consumido en llanto.
¡Quién me podría censurar por eso!
Conmigo arrastro la violenta pena.
No hagan más taladrante mi cadena,
y consideren que Eros por un beso
no más (o bien por menos) bien podría,
si se le antoja, atarles en pasiones
más locas y violentas que la mía,
y sin que existan válidas razones
que disculpen su ardor de enamorados,
¡y ojalá sean menos desdichados!

          
           24
Amable dios de placentero oficio,
ardiente flechador, Eros funesto,
¿por qué provocas a dejarme enhiesto,
fogoso al traspasar tu dulce vicio
y me niegas tu flor cuando ya inicio?
Mas si dejar tu oficio me he propuesto,
más abierto tu ardor y más dispuesto
me ofreces provocándome el desquicio.
Cuando yo quiero actuar, tú no me dejas;
cuando no quiero arder, dejas las quejas,
celeste niño en tu jugar astuto.
¡Cómo acabar si al comenzar te apartas?
¡Cómo ser casto si tu culo ensartas?
Ni ser me dejas casto ni ser puto.

LAS TRENZAS DE AFRODITA (de poemario inédito)


2
¿Por qué esperar violetas de una diosa
que teje sólo engaños con sus manos?
¿Es la reina de Pafos con sus trenzas
quien doma la razón sin darle parte
en dulce languidez dentro del pecho
con su impía sonrisa en grande gloria?

¿Por qué entonces olvidas darme gloria
en tu amargo dulzor, de Chipre diosa?
Los deseos avivas en mi pecho
tocándome los miembros con tus manos
que doradas prometen dulce parte
en el lúbrico enredo de tus trenzas.

¿Qué ganan contra mí celestes trenzas
luchando cuando saben que la gloria
es tuya? Mas de lágrimas la parte
que me destinas, muy sonriente diosa,
cuando a los otros cuelgas con tus manos
guirnaldas que perfuman todo el pecho.

No me resigno al llanto de mi pecho
que amargo va en la sombra de tus trenzas
anhelando el calor de algunas manos.
No espero que pluvial caigas en gloria
dorada, como Zeus, tan sólo, diosa,
anhelo algún Amor para mi parte.

           Pensado he siempre que estás tú de parte
mía, pues atendido has a mi pecho,
no me defraudes hoy, aliada diosa,
y propicias que séanme tus trenzas,
para así darte grande fama y gloria,
al poner un Amor sobre mis manos.

Que no se diga, Kypris, que tus manos
ya del antiguo ardor no tienen parte
y demuestra tu más amable gloria
soltándome los miembros en el pecho
y enredando mi cuerpo entre tus trenzas
con una casta flor, brillante diosa.

Propicia, diosa alegre, de tus manos
dulce la parte lúbrica a mi pecho
y a tus trenzas daré toda la gloria.

                          Alberto López Serrano

Eros en el chat (de un poemario inédito)

57
Tiene el amor eléctrica la fibra
que enlaza (mientras luz al ojo estalla)
un rostro que a través de cables vibra
y un te amo aparece en la pantalla.
Amantes que, buscando sus pasiones,
revelen la verdad sobre su estado,
pues Eros, que los llena de ilusiones,
los ata con los dardos de un teclado.
Trenzando con sus alas cada paso,
de Eros la antorcha inflámales a verse,
el bello dios los mueve a conocerse,
y en el incendio de la antorcha acaso
encuentren el Amor en un extraño
si de las suyas no hace el Desengaño.



61
Dialogando los dioses en sus salas,
la de Kypris ardientes abarrotan.
Mas Eros, cuando aquellos no lo notan,
usa sus máquinas y, por sus alas,
niega cámara y usa falsas fotos.
Provocó que Ares fuera con Dioniso
y este enfadara por lo que Eros hizo.
Una vez le dejó los cascos rotos
a Pan por perseguir a Ganimedes
en una falsa cita de las redes.
Zeus casi lo fulmina y, ni por eso,
Eros deja sus juegos en las salas.
Burlándose sonríe, abre sus alas
y déjanlo ir los dioses al travieso.


62
En charlas inmortales demorado,
Eros frente a su máquina, sonriente,
describe su belleza al remitente,
pues cree de él haberse enamorado.
Aunque la imagen de su nuevo amado
no conoce, seguro está que siente
consumirse por él de amor ardiente
y su más grande flecha se ha clavado.
Seguro que su amado es como Apolo
o Hermes, Dioniso, a dioses igual sólo,
lo eleva a la belleza hasta el extremo.
Y tras bajar al mundo por su cita,
raudo al Olimpo el vuelo precipita
al darse cuenta que era Polifemo.


Soneto que encontré en un viejo cuaderno de apuntes...

Quizás entre pixeles y circuitos
encuentra la razón su transparencia.
De arcángel la misión y de su esencia
la luz se expande en haces infinitos.

Y resuenan eléctricos los gritos
que golpean la luz con insistencia,
y brilla para el ojo la evidencia
del viaje de la voz por los circuitos.

¡Mejor es la visión a más pixeles?
Yo sólo sé que, al despuntar papeles,
se concreta y descubre lo existente.

¿Cómo librarme si yo soy concreto!
Sólo sé que, al pensar este soneto,
pensaba en una mente transparente.


Tiene las fechas 14/15-09-2006